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miércoles, 16 de febrero de 2011

El Gran Hermano crece

El Estado no va a hacer otra cosa que crecer, y eso implica controlarnos y, en su caso, someternos. Tiene muchas ventajas si decide ir a por un individuo o un grupo. Eligen a los miembros de los tribunales de último recurso a los que llegarían en su caso. Hay que estarse al loro, aunque sólo sea para saber de dónde viene el viento.

La Ley Sinde es otro pasito en la peor dirección en la que puede crecer un Estado: recortando libertades de sus individuos. Tú sabrás lo que haces con tu voto. Deja de quejarte de que no hay sociedad civil en España y haz algo.

Entérate; la Ley Sinde abre un agujerito legal por el que ya saben que van a poder colarse y cerrar páginas sin revisión judicial. Varios partidos han votado a favor: no les votes.

jueves, 29 de abril de 2010

Punset le da una lección a González Sinde

Y eso que es ex comunista... :-) Nada, de eso ya no le queda nada, porque si no, no sería amante de la libertad como es ahora. No dejéis de ver este vídeo: toda una lección en las últimas frases.

domingo, 1 de noviembre de 2009

P2P al ataque

Descargarse 3.322 películas de internet y un número indeterminado de piezas musicales, sin ánimo de lucro, no constituye un delito. Una vez más. A ver si se enteran de una vez.

Fuentes: lainformacion.com y laflecha.net

viernes, 23 de octubre de 2009

Las paredes oyen... también.

Señoras y señores, estimados lectores: hoy les voy a contar una historia un poquito asín que cualo. A mí me ha producido una sensación extraña, a medio camino entre el escalofrío y la desnudez.

Vamos allá, sin anestesia; nos cuenta Gaceta.es que «El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero utiliza desde 2004 un software fabricado por Ericsson capaz de pinchar todos los teléfonos de España al mismo tiempo.» Léanselo, que es muy interesante. Se llama Sitel, y asusta un poco. Con esos datos en la mano, queda claro que es una realidad sobre la que podemos discutir y reflexionar, pero es lo que hay, y es imparable: el Gobierno tiene la capacidad de escuchar tus conversaciones teléfónicas con un clic (quizá dos). Olé y olé. Posiblemente, y en buenas manos, sean herramientas muy útiles para enganchar a la gentuza: asesinos, violadores, cabrones en general. Pero me parecería mejor que alguien designado por el poder judicial vigilara a los vigilantes. O sea, la separación de poderes tan primaria que tenemos, pero por la que hay que pelear o se la comerán del todo. Si no me falla la memoria fue Alfonso Guerra el que dijo aquello de que «Montesquieu ha muerto». Dios exista y nos pille confesados.

Porque, ¿qué pasa si hay un error? ¿Qué pasa si te controlan porque en algún punto de un proceso manual baila un dígito de un D.N.I. y se comete un fallo, o tus apellidos se parecen a los de un cabrón? ¿Y qué pasa si esa información no se gestiona bien y se saltan lo de solicitárselo al juez? Y prefiero pensar que no son muchos, aunque no tengo datos, pero ¿qué pasa con los miembros corruptos de los escuchantes? ¿O es que no hay? ¿Quién vigila al vigilante? 

Estamos acostumbrados a que estas cosas salpiquen a los partidos políticos (de hecho, tenemos una historia de estas en danza ahora, ya veremos qué pasa), pero a mi juicio la cosa es más grave: supera la delgada línea que hace que pasemos a ser para los Estados súbditos en vez de ciudadanos. «Si no tienes nada que esconder, no tienes nada que temer», dicen algunos. La Virgen, qué argumento. Si no tengo nada que esconder, ¿a ojos de quién?

No os dejéis de leer también este post de Eduard Punset. Para mí, dardo en la diana.

Citas:

«Un patriota debe estar siempre preparado para defender a su país de su gobierno», Edward Abbey dixit.

Vía Kriptópolis

sábado, 1 de agosto de 2009

ETA, no ganarás nunca.

Déjalo ya. Sólo causas dolor personal.

jueves, 4 de junio de 2009

Carta de un ex-esclavo

Como blogger novato que soy, todavía no tengo claro cuando hay que publicar algo y cuando no. Tengo un archivo de texto guarrindongo llamado semifinalesPosting.txt donde voy guardando links y cosas que me parecen suficientemente interesantes como para compartirlas y reflexionar un poco sobre ellas. Algunas llegan a ver la luz (la luz de una vela que es como mucho este blog) y otras no, pero la de hoy entró directamente en la final y empieza aquí.

Mi concepto raíz es, pura y simplemente, la libertad. La regla de oro es para este servidor de Vds., en forma pasiva, un principio de actuación diario: ante un acto concreto, si no me gustaría que me lo hicieran a mí, no se lo hago a otros. Y desde este básico punto de vista, la esclavitud es, lógicamente, abominable.

Afortunadamente, casi ya no existe como tal. Camuflada en distintas formas sigue existiendo en muchas partes del mundo; es una lucha que todavía no ha acabado, y probablemente no acabará nunca. Un hecho histórico que me encanta es la victoria, que no la guerra, de los abolicionistas en la guerra civil americana. He tropezado con el blog de Albert Esplugas en el que comparte una carta que, después de esa guera, un antiguo esclavo escribe a su ya antiguo amo, respondiendo a una de éste en la que contactó con él para que volviera a trabajar a su servicio. Sucedió en 1865, y aunque Albert nos ofrece el original en inglés aquí, en uno de los comentarios un tal jasev, amablemente, hace una traducción aproximada. Creo que vale la pena leerla. Hechas las referencias, os la pego a continuación. No la leáis en diagonal: el final es impactante y brutal. Salud y libertad a todos.


Dayton, Ohio, 7 de agosto de 1865

A mi antiguo amo, el Coronel P.H. Anderson
Big Spring, Tennessee

Señor: he recibido su carta y me he alegrado de saber que no se ha olvidado de Jourdon, y que quiere que vuelva a vivir con usted de nuevo, prometiendo tratarme mejor de lo que nadie podría. A menudo me he sentido preocupado por usted: pensé que los yanquis lo habrían colgado hace tiempo cuando encontraron en su casa a los rebeldes que había acogido. Supongo que nunca supieron que había ido a ver al coronel Martin para matar al soldado de la unión que había sido abandonado por su compañía en casa del coronel. Aunque me disparó dos veces antes de que le abandonara, no deseaba tener noticias de que le hubieran hecho daño, y me alegro de que siga con vida. Me haría bien volver al antiguo hogar y ver a Miss Mary, Miss Martha y a Ellen, Esther, Green y Lee. Transmítales mi cariño a todos ellos, y dígales que espero que nos encontremos en un mundo mejor, si no lo hacemos en este. Habría vuelto a verlos a todos cuando estuve trabajando en el hospital de Nashville, pero uno de los vecinos me contó que Henry pretendía dispararme si tenía la ocasión.

Me interesa especialmente saber cuál es su oferta. Me va razonablemente bien aquí: gano 25 dólares al mes, con provisiones y comida; tengo un hogar cómodo para Mandy (la gente la llama Señora Anderson) y los niños, Milly, Jane y Grundy, van a la escuela y aprenden mucho; el profesor dice que Grundy tiene cabeza para ser sacerdote. Van a la escuela dominical, y Mandy y yo vamos a la iglesia con regularidad. Nos tratan amablemente; a veces oímos a otros decir, "Esa gente de color era esclava en Tennessee". Los niños se sienten heridos cuando lo oyen, pero yo les digo que no era ninguna desgracia en Tennessee pertenecer al coronel Anderson. Muchos negritos hubieran estado orgulloso, como yo lo estaba, de llamarle amo. Ahora, si quisiera escribirme para decirme la paga que me daría, podría hacerme mejor a la idea de si me conviene volver.

Con respecto a mi libertad, que dice puedo tener, no tengo nada que ganar, ya que obtuve mis documentos de libertad en 1864 del Provost Marshal General del departamento de Nashville. Mandy dice que no le gustaría volver sin tener alguna prueba de que usted está sinceramente dispuesto a tratarnos con justicia y amabilidad, y hemos decidido poner a prueba su sinceridad pidiéndole que nos envíe las pagas por el tiempo que le servimos. Esto nos hará perdonar y olvidar viejos malentendidos y confiar en su justicia y amistad para el futuro.

Le serví fielmente durante treinta y dos años, Mandy durante veinte. A 25$ al mes para mí, y 2$ por semana para Mandy, nuestras ganancias ascenderían a 11.680 dólares. Sume a esto los intereses por el tiempo que ha tenido retenidas nuestras pagas y reste los gastos de vestirnos y las tres visitas del médico para mí, además de sacar un diente a Mandy, y el resultado mostrará lo que en justicia merecemos. Por favor envíe el dinero a través de Adams Express, a la atención de V. Winter, esq, Dayton, Ohio. Si no nos paga por el trabajo que desempeñamos fielmente en el pasado, poca fe podemos tener en sus promesas para el futuro. Confiamos en que el buen Dios haya abierto sus ojos para ver los males que usted y sus padres nos han causado a mí y a los míos, haciéndoles trabajar duramente durante generaciones sin recompensa. Aquí cobro mi paga todos los sábados por la noche, pero en Tennesse no había más día de paga para los negros del que había para vacas y caballos. Seguramente, algún día aquellos que privaron a los jornaleros de sus pagas tengan que devolvérselas.

Cuando responda esta carta, por favor explíquenos si habría alguna seguridad para mis hijas Milly y Jane, que han crecido y son dos jóvenes bien parecidas. Sabe lo que ocurrió con Matilda y Catherine. Preferiría quedarme aquí y pasar hambre - incluso morir, si fuera preciso - que llevar la vergüenza a mis hijas por la violencia y vileza de sus jóvenes amos. Por favor, aclárenos también si se han abierto escuelas para niños de color en su vecindario; mi mayor deseo es dar a mis hijos una educación, y lograr que sean jóvenes virtuosos.

Salude a George Carter y dele las gracias de mi parte por haberle quitado la pistola cuando usted me estaba disparando.

De su antiguo sirviente,

Jourdon Anderson

sábado, 2 de mayo de 2009

El campo no tiene puertas

Y yo que pensaba no hablar de política... Es inevitable, todo es política de una u otra forma, en primera o segunda derivada; lo es el software libre, lo es hacer un blog y lo es recomendar a mi escasa pero selecta audiencia (?) que por Dios, por Dios, se lean lo que nuestra nueva Ministra de Cultura lleva dicho.

No se trata de la revolución, si no de un mínimo desapalancamiento. Vamos a ver. Esta buena señora, según leo en sindescargas.net, dijo en la última gala de los Goya que «Hay que organizar completamente la difusión y la copia de las obras. No puede ser que los vendedores de equipos y los fabricantes cuenten con todo el beneplácito y el apoyo de la sociedad y en cambio quienes generan contenidos se queden sin recibir dinero por su trabajo. La piratería no la compensa el canon. ¡Sólo son unos céntimos! Mientras, el gran beneficiado es el que fabrica todos estos sistemas y el que vende la línea de ADSL».

Ya somos mayorcitos para andarnos con tontadas. Así que va a organizar internet, ni más ni menos. Qué despropósito... Bueno, eso que dijo es un dato, no una opinión mía. Suma y sigue, nunca mejor dicho. Como dicen en la misma página, el cine español recaudó en taquilla en 2008 81 millones de euros. Ahora viene el dato bueno de verdad: subvenciones en el mismo período... venga, a ver si lo adivinas... ¡muy bien! Las subvenciones superan a la recaudación (85 millones de eurazos). Esto es de traca. Y dicen que dice (esto no lo he podido comprobar, pero no me extraña) que el estado en que está el cine español es culpa de las descargas. Ahora que es ministra a lo mejor tiene a alguien alrededor que le dice que se gaste un pelín de pasta en un informe que le acabe diciendo que el tráfico de descargas de pelis españolas es ridículo. Ese informe que no creo que llegue a existir, porque no hace falta porque todo el mundo sabe que es así, no se haría público en ningún caso. Bendita democracia española, que inmadurez la tuya. La nuestra.

Como penúltimo párrafo, una cuantificación, aun con mucho margen de error, para ver de qué hablamos: en enero de 2009 había 9 millones de líneas de ADSL en nuestra infantil democracia. Pagando cada mes un eurito de nuevo canon, salen 9 millones x 12 meses = 108 milloncejos de euros al año. Ya está, ya pueden quitar la subvención estatal y todavía ganan un 27%. Y el año que viene, ya veremos.

Total, ellos cobran. El que paga, como yo, eres tú. Sí, tú. Y si no dices nada, si no lo comentas, si no te opones, ¿con qué derecho moral vas a protestar después? No es cuestión de izquierdas o de derechas, si no de decencia, de realismo y de conocer un poco el medio. Toma postura, que tenemos las de ganar: el campo no tiene puertas. No entro en gaitas, e intento no ofender, pero creo que esta señora no puede, no debe ser Ministra de Cultura de un país como éste. Sin más.

Un par de links: