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viernes, 23 de octubre de 2009

Desinstalando Norton things

Hola, queridos míos. Hoy os traigo un link que, en caso de pasar por mi trago (y no es el primero) os va a encantar.

La escena puede ser una o varias de las siguientes, a elegir:

a) un jefe cualquiera te dice aquello de que qué chaval más majo eres, y que toma mi ordenador a ver si me lo apañas y tal. El jefe, acojonado de perder lo suyo y con unos conocimientos limitados, lleva tres antivirus y dos firewalls y su peaso peceto va como una tortuga. Uno de los antivirus con firewall y otras herramientas utilííííísimas de nombres más complejos aún, es el Norton, y tienes que quitarlo porque tu jefe ha decidido no renovar su suscripción.

b) Te haces feliz propietario de un peceto de trabajo con una instalación de sistema operativo con una o varias aplicaciones Norton que, sin tener nada especial en contra de ellas, no utilizas.

c) Te has pasado probando algo en el ordeñador y tienes que volver a la configuración de fábrica. Ésta, claro, tiene algo preinstalado de Norton que, sin tener nada especial en contra, no utilizas.

d) Tu madre ha instalado «un par de cosas para ver qué eran» y ha dejado su trasto hecho unos zorros. Pero hace cosas, se maneja con el correo y te ves en la obligación de hacerlo. Temeroso de no encontrar todos los drivers, recuperas la configuración de fábrica con un DVD estupendo y, ¡oh, casualidad!, hay cosas de Norton que sin tener nada especial en contra, no le instalas a tu madre.

e) Alguna variación pequeña de algún caso anterior. 

f) Las opciones correctas son a) y c)

g) Ninguna de las anteriores, pero sigues teniendo algo de Norton instalado que, sin tener nada especial en contra, no utilizas.

Hablamos siempre de entorno Windows, en esa partición de Windows laboral obligatoria porque bla, bla, bla. Pues bien, hay una herramientilla de Norton que sí vamos a usar. Se trata del superdesinstaladorquetecagas de Norton, que elimina todo lo que haya de Norton en el sistema pidiendo un mísero rearranque a cambio.

Después de un par de experiencias limpiando registros y directorios de inicio, archivos perdidos, referencias a dll's perdidas y varios disgustos de principiante que me costaron muchas horas, he encontrado algo que me viene muy bien. Pues hala, a la mochila del blog. A disfrutarlo.

Rollito legal: he copiado el link de esta página de Softonic donde dice que la licencia es gratis. 

P.D.: Si por este post te has enterado de su existencia y te ha venido bien, pon un comentario, anda, please. Es que me hace ilu...


lunes, 21 de septiembre de 2009

Juego de una sola tecla

A pesar del estado de abandono de este mi blog, y de que no es lo que debería contaros, si no otros 18 posts que tengo a medio esbozar, no puedo por menos que dejaros, oh fieles seguidores, una reseña de un pedazo de juego que se juega, como bien dice el título, con una sola letra (x ó c). Impresionante.

Vía Vigilia pretium libertatis

domingo, 2 de agosto de 2009

Star Wars, por 20th Century Text

La frikada periódica (quizá menual, quizá quincenal, según acogida :) consiste en abrirse un terminal y hacer un telnet. Se queda un...

telnet>

... donde nosotros tenemos que escribir la orden para conectarnos a un sitio, tal que:

telnet>o

... y dice algo así como:

(to) ó (a)

... y ponemos la dirección:

(to) telnet towel.blinkenlights.nl

Me he quedado de pasta de boniato. Si alguien ve más de 5 ó 10 minutos que lo diga, please :-) Por si alguien quiere una vista previa o tiene delante un poderoso firewall, getway o proxy no superable, os dejo el link de un youtube que muestra el efecto.

Vía otro blog más

sábado, 1 de agosto de 2009

ETA, no ganarás nunca.

Déjalo ya. Sólo causas dolor personal.

martes, 28 de julio de 2009

Chiste geek tradicional (micropost)

¿Quién es el General Failure y qué hace leyendo mi disco C:?

Vía Microsiervos

lunes, 20 de julio de 2009

Robotizando, que es gerundio

Hace tiempo que fantaseo con tener un robot. Por supuesto, me fascinó R2D2 (uno es ya talludito), pero no se trata sólo de ciencia ficción. Proyecto en él las comodidades que no tengo, dentro de las posibilidades que la lógica y la ciencia actuales posibilitan... y un poco más. Voy a contar un par de cosas que como os dejen la boca tan abierta como a mí vais a necesitar de un profesional de la medicina para cerrarla.

La idea básica es un trasto con forma de cubo coronada con una superficie plana, quizá con minibarandilla para que las cosas se vean pero no se caigan: las llaves, el refresco, el tabaco, etc. El trasto, claro, acude cuando lo «llamas» con un mando o similar. Habría que meterle el plano de la casa y conseguir que tuviera una lista de tareas por hacer, de forma que en los ratos en que no lo llames o lo tengas al lado en plan mesilla se vaya a hacerlas. Por ejemplo, acoplarle un aspirador.

Pero claro, unos cuantos ratos de fantaseo dan para más. Controlarlo con la mente ya no es ciencia ficción, y que se busque la vida para enchufarse tampoco. Ya puestos, debería tener orugas en vez de ruedas (ver aquí y aquí, por ejemplo; hay muchas más) porque el asunto de las escaleras no es cosa menuda, y ponerle un teclado... mmm... sin teclado físico es una nadería.

Otra cosita para acoplarle: un revientamosquitos para pasar las noches de verano con tranquilidad y sin picaduras. Mirad esto a ver si no mola. No está claro que exista de verdad y no sea un montajillo, pero ya puestos...

En cuanto haya avances os lo cuento. De momento, voy a seguir dando vueltas a ver qué más le acoplo a mi incipiente modelo :-) ¡Futuro, ven a mí!

jueves, 4 de junio de 2009

Carta de un ex-esclavo

Como blogger novato que soy, todavía no tengo claro cuando hay que publicar algo y cuando no. Tengo un archivo de texto guarrindongo llamado semifinalesPosting.txt donde voy guardando links y cosas que me parecen suficientemente interesantes como para compartirlas y reflexionar un poco sobre ellas. Algunas llegan a ver la luz (la luz de una vela que es como mucho este blog) y otras no, pero la de hoy entró directamente en la final y empieza aquí.

Mi concepto raíz es, pura y simplemente, la libertad. La regla de oro es para este servidor de Vds., en forma pasiva, un principio de actuación diario: ante un acto concreto, si no me gustaría que me lo hicieran a mí, no se lo hago a otros. Y desde este básico punto de vista, la esclavitud es, lógicamente, abominable.

Afortunadamente, casi ya no existe como tal. Camuflada en distintas formas sigue existiendo en muchas partes del mundo; es una lucha que todavía no ha acabado, y probablemente no acabará nunca. Un hecho histórico que me encanta es la victoria, que no la guerra, de los abolicionistas en la guerra civil americana. He tropezado con el blog de Albert Esplugas en el que comparte una carta que, después de esa guera, un antiguo esclavo escribe a su ya antiguo amo, respondiendo a una de éste en la que contactó con él para que volviera a trabajar a su servicio. Sucedió en 1865, y aunque Albert nos ofrece el original en inglés aquí, en uno de los comentarios un tal jasev, amablemente, hace una traducción aproximada. Creo que vale la pena leerla. Hechas las referencias, os la pego a continuación. No la leáis en diagonal: el final es impactante y brutal. Salud y libertad a todos.


Dayton, Ohio, 7 de agosto de 1865

A mi antiguo amo, el Coronel P.H. Anderson
Big Spring, Tennessee

Señor: he recibido su carta y me he alegrado de saber que no se ha olvidado de Jourdon, y que quiere que vuelva a vivir con usted de nuevo, prometiendo tratarme mejor de lo que nadie podría. A menudo me he sentido preocupado por usted: pensé que los yanquis lo habrían colgado hace tiempo cuando encontraron en su casa a los rebeldes que había acogido. Supongo que nunca supieron que había ido a ver al coronel Martin para matar al soldado de la unión que había sido abandonado por su compañía en casa del coronel. Aunque me disparó dos veces antes de que le abandonara, no deseaba tener noticias de que le hubieran hecho daño, y me alegro de que siga con vida. Me haría bien volver al antiguo hogar y ver a Miss Mary, Miss Martha y a Ellen, Esther, Green y Lee. Transmítales mi cariño a todos ellos, y dígales que espero que nos encontremos en un mundo mejor, si no lo hacemos en este. Habría vuelto a verlos a todos cuando estuve trabajando en el hospital de Nashville, pero uno de los vecinos me contó que Henry pretendía dispararme si tenía la ocasión.

Me interesa especialmente saber cuál es su oferta. Me va razonablemente bien aquí: gano 25 dólares al mes, con provisiones y comida; tengo un hogar cómodo para Mandy (la gente la llama Señora Anderson) y los niños, Milly, Jane y Grundy, van a la escuela y aprenden mucho; el profesor dice que Grundy tiene cabeza para ser sacerdote. Van a la escuela dominical, y Mandy y yo vamos a la iglesia con regularidad. Nos tratan amablemente; a veces oímos a otros decir, "Esa gente de color era esclava en Tennessee". Los niños se sienten heridos cuando lo oyen, pero yo les digo que no era ninguna desgracia en Tennessee pertenecer al coronel Anderson. Muchos negritos hubieran estado orgulloso, como yo lo estaba, de llamarle amo. Ahora, si quisiera escribirme para decirme la paga que me daría, podría hacerme mejor a la idea de si me conviene volver.

Con respecto a mi libertad, que dice puedo tener, no tengo nada que ganar, ya que obtuve mis documentos de libertad en 1864 del Provost Marshal General del departamento de Nashville. Mandy dice que no le gustaría volver sin tener alguna prueba de que usted está sinceramente dispuesto a tratarnos con justicia y amabilidad, y hemos decidido poner a prueba su sinceridad pidiéndole que nos envíe las pagas por el tiempo que le servimos. Esto nos hará perdonar y olvidar viejos malentendidos y confiar en su justicia y amistad para el futuro.

Le serví fielmente durante treinta y dos años, Mandy durante veinte. A 25$ al mes para mí, y 2$ por semana para Mandy, nuestras ganancias ascenderían a 11.680 dólares. Sume a esto los intereses por el tiempo que ha tenido retenidas nuestras pagas y reste los gastos de vestirnos y las tres visitas del médico para mí, además de sacar un diente a Mandy, y el resultado mostrará lo que en justicia merecemos. Por favor envíe el dinero a través de Adams Express, a la atención de V. Winter, esq, Dayton, Ohio. Si no nos paga por el trabajo que desempeñamos fielmente en el pasado, poca fe podemos tener en sus promesas para el futuro. Confiamos en que el buen Dios haya abierto sus ojos para ver los males que usted y sus padres nos han causado a mí y a los míos, haciéndoles trabajar duramente durante generaciones sin recompensa. Aquí cobro mi paga todos los sábados por la noche, pero en Tennesse no había más día de paga para los negros del que había para vacas y caballos. Seguramente, algún día aquellos que privaron a los jornaleros de sus pagas tengan que devolvérselas.

Cuando responda esta carta, por favor explíquenos si habría alguna seguridad para mis hijas Milly y Jane, que han crecido y son dos jóvenes bien parecidas. Sabe lo que ocurrió con Matilda y Catherine. Preferiría quedarme aquí y pasar hambre - incluso morir, si fuera preciso - que llevar la vergüenza a mis hijas por la violencia y vileza de sus jóvenes amos. Por favor, aclárenos también si se han abierto escuelas para niños de color en su vecindario; mi mayor deseo es dar a mis hijos una educación, y lograr que sean jóvenes virtuosos.

Salude a George Carter y dele las gracias de mi parte por haberle quitado la pistola cuando usted me estaba disparando.

De su antiguo sirviente,

Jourdon Anderson